Restaurante Cal Paraire

Restaurante Cal Paraire

¡Ey, colegas! Si andáis por Gósol, no se os puede escapar el Restaurante Cal Paraire, una joyita que tenéis que probar. Este sitio es perfecto si queréis disfrutar de una buena comida casera en un ambiente superacogedor. La carta está llena de platos tradicionales y, entre todos ellos, no podéis dejar de lado la olla podrida, los embutidos y esa tortilla de camagrocs que está para chuparse los dedos. Es un plan ideal para cualquier ocasión, ya sea una comida familiar, una cena romántica o una celebración especial. ¡Se viene buen rollo!

La atención puede tener sus altibajos, pero la calidad de la comida compensa cualquier pequeño fallo. Aunque el local es un poco ajustado, después de una buena excursión por la zona, nada como sentarse a disfrutar de un entrecot o un plato de vadella a la jardinera. Así que ya sabéis, si queréis una experiencia gastronómica inolvidable, ¡Cal Paraire es el sitio! ¡No os lo penséis dos veces!

Restaurante Cal Paraire

Bar
Valoración media: 3,2
Opiniones: 291 Reseñas
Dirección: B-400, 5, Plaça Major, 2, 25716 Gósol, Lleida
Teléfono: 699 30 29 77

Página web

Horarios Restaurante Cal Paraire

DíaHora
lunes8:00–22:00
martes8:00–22:00
miércoles8:00–22:00
juevesCerrado
viernes8:00–22:00
sábado8:00–22:00
domingo8:00–22:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante Cal Paraire

Dónde se encuentra el Restaurante Cal Paraire

¿Has oído hablar del Restaurante Cal Paraire en Gósol? Te cuento, la cosa es un poco de altibajos. Un día fui y el ambiente bien, el local tiene su rollo. Pero, ¡madre mía! 40 minutos de espera solo para que al final nos preguntaran qué habíamos pedido. Así no se juega, bro. Cuando pregunté cuánto tardarían, me dicen “diez minutos” y claro, ya eran diecisiete cuando decidí pedir la cuenta. Y ya para colmo, me tuve que llevar una botella de agua porque no cobraban menos de 10€ con tarjeta. Legalmente eso no cuadra, ¿no? La mesa de enfrente con un bebé también tenía su lío, pidiendo que les estiraran el toldo y ni caso. ¡Increíble!

Pero no todo es negativo. También he oído buenas historias. Una vez, un tipo que volvió de dar una vuelta en bici se fue de allí feliz. La camarera le atendió súper bien, le ayudó con el pedido y todo en un ambiente relajado donde podías hablar sin que el ruido te volviera loco. Aparentemente, la comida estaba de 5 estrellas y el servicio fue igual. Y lo mejor: no hubo problema con el español, algo que te hace sentir más en casa. ¡Buena onda!

Entonces, si te preguntas ¿Dónde se encuentra el Restaurante Cal Paraire? Está en la B-400, 5, Plaça Major, 2, 25716 Gósol, Lleida. La próxima vez, si vas, asegúrate de que te atiendan rápido y disfruta del ambiente. Pero espero no tener que esperar tanto como la primera vez. ¡Menuda locura!

Qué tipo de cocina ofrece el Restaurante Cal Paraire

Y bueno, después de toda esta movida, déjame contarte de Cal Paraire. ¡Qué pedazo de experiencia en este bar, nen! Desde que entramos, nos trataron como si fuéramos de casa. De primero, unos guisantes negros de la zona con unas cansaladas a la plancha que estaban bien sabrosas, con su sal, pimienta, un buen chorro de aceite y ese toque de perejil que lo petaba. Y de segundo, ¡ni te cuento! Una coca torrada que era un espectáculo, con pimiento asado, berenjena, atún y unas anchoas de l’Escala que eran pura gloria, ¿sabes?

Y al final, el postre: crema catalana con chupito de crema catalana. Eso era dulzura en su máxima expresión, ¡suave y cremoso, de locos, tronco! Todo en el sitio tiene un aire de calidad, buen trato y tradición. Y no es por nada, pero el precio nos salió super bien, entre 10-20 € por cabeza. Restaurante Cal Paraire, te lo digo, vuelve a ser el de 10. ¡Volveremos fijo!

Y no es la primera vez que vamos, ya hemos hecho varias visitas y cada vez, a cuál mejor. El servicio es de lujo y lo que sacan de la cocina, un acierto tras otro. Las tortillas que preparan son las mejores y son tamaño gigante. Si estás por allí, no te puedes perder los guisantes negros, de esos platos que hay que probar. Gran trabajo de la cocinera, ya te digo.

Aunque, claro, no todo es color de rosas. Hay que mencionar ese episodio con una chica antipática que atendía. La comida fue genial, pero el servicio se fue al traste porque la mujer con gafas parecía que se estaba riendo de nosotros a la hora de cobrar. Si eso se puede arreglar, sería un lugar perfecto. Y por si acaso, si decides ir, ten en cuenta que si pides algo, no esperes a que tenga un buen tiempo, que ya hemos tenido experiencias raras.

Entonces, ¿qué tipo de cocina ofrece Cal Paraire? Te lo resumo: comida casera, tradicional y de calidad, con platos locales que hacen que el trato sea único. Hay guisantes negros, tortillas ricas, cocas torradas y postres que son una locura, todo esto en un ambiente que, aunque a veces se pone complicado, sigue siendo auténtico.

Cuáles son algunos de los platos recomendados en el menú

Y mira, pasando a otro tema, el Restaurante Cal Paraire en Gósol es un sitio donde la experiencia está bastante dividida. Primero, hablemos de las cosas buenas: si te pasas por allí, no te puedes perder la coca de chocolate, ¡es brutal! La merienda de allí merece un aplauso. Además, tienen una botigueta que vende productos locales de buena calidad, eso siempre suma. Pero no todo es color de rosa. El jefe de allí se las trae, hizo las cuentas de memoria y ni se molestó en desglosear nada. Eso para mí ya es un punto en contra. La charcutería estaba a precio de oro, así que ojito.

Ahora, si hablamos del desayuno, la cosa se complica. Un par de amigos que fueron se llevaron una desilusión. El dueño era como un oso gruñón, y eso que solo preguntaron cómo era que un desayuno costaba 38 euros. ¡Eso sobra! Hasta el ambiente se siente tenso con los empleados, te da pena por la chica que cocina, que parece que vive aterrorizada. El servicio fue un caos, y la comida no era nada del otro mundo, seguro que encuentras lo mismo en el Bon Área.

Como si fuera poco, un par de reseñas hablan de cómo cobran por mini piezas de comida a precios desorbitados. ¡4 euros por unas olivas! ¿En serio? Es como si quisieran que te sientas estafado antes de salir del local. Son excesos que no se justifican, y al final, todo sabe a decepción.

En cuanto a los platos recomendados, si te atreves a arriesgarte, la coca de chocolate es la estrella sin duda. Pero como regla general, te diría que te guardes el dinerillo para otras opciones. La calidad-precio en este lugar no parece estar por el buen camino, así que ten cuidado.

Es el Restaurante Cal Paraire adecuado para ocasiones especiales

Mira, si quieres saber qué tal el Restaurante Cal Paraire, te voy a contar los pelos de la burra directo, sin anestesia. Las tortillas de Moixernons y Robellons son una delicia, de esas que te hacen decir "otra más, por favor". El servicio también está a la altura, y hay que darle un aplauso a la cocinera, porque lo que lleva entre manos es oro. Así que en cuanto a comida y atención, un sólido 5 estrellas. El ambiente, aunque no está mal, tampoco es lo mejor del mundo, pero con lo que sirven, realmente no te importa mucho.

Ahora, no todo es color de rosa. Escucha esto: un par de compis fueron a comprar fuet y coca y salieron con la mano vacía, o más bien, llenos de pena porque el fuet estaba duro como piedra, 5€ a la basura. La coca, que debería ser un manjar, terminó más dura que una piedra. Aparte, la atención fue un poco floja, así que no lo recomendarían a nadie. Y ya te digo, si buscas un sitio donde no te sientas estafado, dale un vistazo a otros lados.

Por otro lado, hay quien comenta que el precio está por las nubes, como si estuvieras en Nueva York, y que la camarera estaba más asustada que un gato en una tienda de ratones. Además, el dueño no parece ser precisamente el alma de la fiesta. Así que, si lo que quieres es buen rollo, este lugar puede no ser la mejor opción.

Y la pregunta del millón: ¿es Cal Paraire un lugar adecuado para ocasiones especiales? Si lo que buscas es ambiente y un plato rico, puede que te funcione. Pero, si quieres un sitio donde te traten bien y no sientas que te están sacando los cuartos, más vale que mires hacia otros lados. Al fin y al cabo, nadie quiere que una celebración se convierta en una experiencia de “mejor lo olvidemos”. Así que, ya sabes, piénsalo bien antes de hacer la reserva.

Hay opciones de comida para familias en el restaurante

Vaya, la verdad es que la experiencia en el Restaurante Cal Paraire no fue la mejor. Una estrella como un faro, y no precisamente por la vista. Fuimos con la familia al pueblo, que es bonito, con ese rollo tranquilo que parece que te abraza. Pero menuda decepción. El dueño, un tipo que estaba más borracho que un skater en el parque, se comportó como si a él le molestara la presencia de clientes. Un trato así, tan falta de respeto, es simplemente inexcusable. Recordaremos ese mal momento más que esas vistas impresionantes.

En cuanto a la comida, le daban una calificación pobre a todo. Hay reseñas que mencionan que el bar tiene de todo un poco: bocadillos, tapas, platos combinados, y que la atención es buena. Pero por lo que nosotros vimos, el servicio dejó bastante que desear. ¿Y la comida? Bueno, otros comentan que los precios son económicos, pero con una comida que se siente más como un castigo que como un placer. Algo que parece un "tírate al suelo y apaga la luz" de tan malo.

Y si estás pensando en ir con los peques, mejor piénsalo dos veces. Las opciones para familias parecen escasas, y si tu niño de cinco años quiere cambiar de helado, ¡prepárate para un drama! La dueña se puso a hacer aspavientos y a gritar como si estuviera en una obra de teatro. La comida es mala, el servicio es nulo, y no creo que las familias se lo pasen bien ahí. Créeme, sería mejor dejar tu dinero en otro sitio.

Está la atención al cliente siempre a la altura en Cal Paraire

No sé qué es lo que pasa en el Restaurante Cal Paraire, pero la verdad es que no tienen nada que ver con lo que esperas cuando llegas después de un día de haber estado explorando la zona. Fuimos a cenar y menuda sorpresa. Las bravas a 6'50 te las sirven en una mini olla, y las pizzas eran congeladas. ¡En serio! Vas a un bar y te ponen pizzas de esas que están en el congelador del supermercado. Si lo supiera antes, me pedía un bocata o algo más. Al menos que sean claros, ¿no? Comida: 1. Servicio: 3. Ambiente: 3.

Dejando de lado la comida, el servicio no mejora mucho. El propietario... madre mía, es un maleducado total. Se ríe de ti a la cara y te trata como si fueras un estorbo. Los precios son desorbitados, con quesos que te cobran más de lo que valen en tiendas normales, vinos a precios de oro y hasta tabletas de chocolate por 9€. Y prepárate, porque muchas cosas no tienen precio y el tío pone lo que le da la gana. Si necesitas pan, y te dan uno seco, eso es lo de menos. Con estos precios y un trato así, no se lo recomiendo a nadie. Comida: 1. Servicio: 1. Ambiente: 1.

Y ya encima, lo intentamos un día por la tarde para tomar algo y nos dicen que tenemos que pagar al momento y llevarlo fuera nosotros mismos. ¿Qué tipo de atención es esa? Un camarero nos largó que “no tenía tiempo para esto”, mientras que la mujer que estaba ahí intentaba ser amable, pero con ese ambiente no se puede. Por lo que he visto, la atención al cliente en Cal Paraire no está a la altura en absoluto. Es una pena, porque podrían tener algo bueno, pero se pierden en lo peor. ¡Evitarlo a toda costa!

El restaurante tiene un ambiente acogedor

Y bueno, después de esa caminata de 20 km, caímos en el Restaurante Cal Paraire con ganas de una caña bien fría para celebrar… Pero ¡vaya decepción! El sitio parecía chill, con una terraza tranquila, pero el recibimiento no fue el mejor. El camarero se acercó y, medio balbuceando, nos suelta que teníamos que entrar a pedir y que no podíamos pagar cada uno por separado. Vale, uno puede tener un mal día, así que decidimos darle otra oportunidad. Pero al entrar, el tipo en la barra nos ignoró como si fuéramos invisibles. ¡¿En serio?! Preguntamos si podíamos pedir y, en vez de ayudar, nos mandó a buscar al otro camarero. Total, el otro también estaba dentro y no se dignó a atendernos. Una situación risible, de verdad. Al final, una mujer en la barra, en un intento de hacer las paces, nos envió de vuelta a la terraza, prometiendo que vendría a anotar nuestro pedido. Pero, sinceramente, preferimos largarnos a Bar La Plaça, que estaba mucho mejor. Pésimo servicio, le ponemos un 1 a todo.

Luego, hay que decir que hay otra cara de la moneda. Para quienes buscan productos de la zona, este lugar tiene su encanto. Así lo cuenta la peña que ha vivido allí. Sin engaños y con productos locales, estos saben lo que hacen. Puedes comer o desayunar y te atienden como te mereces. Esa gente que ha vuelto después de un tiempo asegura que saben dónde comprar sin que les cuelen longaniza de Puigreig. Entonces, se llevan una buena nota en ese aspecto: 4 en comida, 5 en servicio y 4 en ambiente.

Sin embargo, tras darle otra oportunidad, la historia no mejoró. Esta vez, nos llamaron la atención por sentarnos sin preguntar. Y cuando pedimos, el camarero simplemente nos dijo “caliente no” y "torrada de embutido fría tampoco". Al final, quedamos parados sin saber qué pedir y ni siquiera nos ofreció otras opciones. Claramente, en Cal Paraire no tienen muchas ganas de currar. Entonces, yo lo tengo claro: un 1 en servicio, y me quedo con la sensación de que no lo recomendaría a nadie.

Entonces, ¿el restaurante tiene un ambiente acogedor? Bueno, parece que depende de qué día lo visites. Hay quien lo describe como familiar y con buen ambiente, donde se comen cosas ricas y te cuidan. Pero la experiencia que tuvimos nosotros fue más bien amarga, así que esa respuesta es un poco tibia. Si quieres un sitio a gusto, mejor mirar hacia otro lado, ya que aquí el trato puede dejar muchísimo que desear.

Qué es la "olla podrida" y por qué es un plato destacado

Mira, hablemos claro sobre el Restaurante Cal Paraire. Si pensabas que ibas a disfrutar de una buena comida, siento decirte que es como ir al lote de las decepciones. La última vez que fuimos, nos cobraron 14 euros por plato y te quedas con hambre, porque las raciones son ridículas. Te traen cuatro patatas contadas y, si tienes suerte, un par de trocitos de escalivada con un par de costillas de cordero que parecen de juguete. Además, te clavan 2,50 euros por el alioli, cuando lo normal es que venga de gratis con la carne. Y no me hagas hablar del agua: 3 euros por una botella. ¡Salimos con más hambre que al entrar!

Y no es solo el menú, el servicio también deja mucho que desear. El camarero es majo, pero la mujer que está allí parece que está de mala leche siempre. En serio, la actitud se nota y no ayuda a la experiencia. Para ser sinceros, no tengo ganas de volver a probar suerte en ese antro. Menos de un 2/5 por comida, servicio y ambiente, eso tenía que ser una broma.

Y si pensabas que el desayuno era una mejor opción, piénsatelo dos veces. La coca que pedimos estaba seca y de dos días, y el servicio sigue en la misma línea de desinterés. Me atrevería a decir que el dueño se ríe de lo que cobra porque los precios son abusivos. Un bocadillo y refrescos por 15 euros. Y claro, la mesa de al lado paga menos… eso ya no hace falta que explique.

Es un plato típico de la zona, pero da la impresión que en este bar lo deben preparar con lo que les sobra, ¡y ya es! La "olla podrida" es una especie de guiso contundente lleno de carne y legumbres, ideal para calentar el cuerpo en invierno. Pero aquí, como todo, puede que te salgan con un plato que no vale lo que cuesta. Si buscabas una buena experiencia, ¿te lo vas a pensar un par de veces antes de entrar ahí? Definitivamente.

Qué son los "camagrocs" y cómo se utilizan en el menú

Mira, el Restaurante Cal Paraire en Plaça Major, 2, Gósol tiene sus cosas buenas y malas. El trato de la señora que trabaja allí puede ser correcto, pero sí que es cierto que el precio es una locura. Imagínate que por dos bocadillos bastante escasos, dos refrescos y un cortado te clavan más de 20€. Eso no tiene sentido, sobre todo si llegas de paso. Seguramente a la gente del pueblo no les clavan esos precios, pero a los forasteros, ¡a sacar la billetera!

Hay otra gente que ha tenido experiencias bastante distintas. Algunos le dan 4 estrellas, diciendo que el trato es exquisito y que la comida está buena. Es como que en un día normal parece que todo fluye y se disfruta. Me alegra que por ahí haya algo positivo, pero claro, lo único frustrante es lo que pasa cuando decides volver. Un par de tipos fueron una vez y les fue de lujo, así que pensaron en volver a celebrar un cumple, ¿y qué les pasa? Que la señora les suelta que no hace reservas. ¡Vaya lío! Eso sin contar que cuando llegan, el local está vacío, pero tachan las mesas de ‘reservado’. ¿Qué onda con eso? Si no hay a nadie, ¡deja que la gente se siente y coma!

Y lo de los “camagrocs”, amigo, eso sí que es un manjar. Se trata de un tipo de seta, que se pueden usar en platos de pasta o en guisos. Pero mira, no te flipes, el tema de las setas en el menú no perdona. Los camagrocs son como el toque especial en las recetas del restaurante, les dan ese sabor potente que hace que la comida se ponga bien, aunque el precio no esté a la altura. Así que si te animas a probarlos, al menos protégeles en el plato, no sea que lo cobren como oro. ¡Eso sí, busca un lugar que al menos te trate de una manera más decente!

Es necesario hacer una reserva para comer en Cal Paraire

Mira, vamos al grano. Cal Paraire en Gósol no es el sitio que esperas. Tenía ganas de probarlo, pero tengo que decirlo: me dejó bastante mosqueado. Cuando pregunté si tenían menú diario, me dijeron que no. Luego, llega otra gente y ¡zas! Les cantan el menú en voz baja. Oye, me parece una falta de respeto total. Comida: 3, Servicio: 2, y aunque el ambiente estaba decente, no pienso volver.

Ahora, no todo es negativo. La peña ha comentado que, a pesar de las abejas de la terraza (sí, las abejas), la comida está bastante bien. Confirmado, los guisos caseros son la bomba y el vino que acompaña no desentona. Claro, si te estás dejando entre 20 y 30 euros por persona, esperas un trato que esté al nivel. En este caso, parece que el servicio se lleva un 5, así que algo bueno tiene.

Pero, ¡ojo! A algunos les ha ido fatal. Por ejemplo, con precios desorbitados para un simple café y un flan de mató. ¡4,8€ por un postre que parecía un robo! Y el personal, en vez de ser amable, se comporta como si estuvieran haciendo un favor al mundo. Menuda actitud.

Y si hablamos de los dueños, ni hablar. Tienen un trato que deja mucho que desear. Me parece increíble que no tengan consideración por la gente que visita el lugar. Mala onda, mal servicio, y precios por las nubes. Si puedes, busca otro sitio en la plaza, que seguro encontrarás algo mejor.

Ahora, ¿necesitas hacer una reserva para comer en Cal Paraire? No creo que valga la pena. Con el tipo de servicio que ofrecen, mejor aprovecha y dirígete a otro lugar donde te traten como te mereces.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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